Resumen
El presente artículo analiza la concepción del ser indígena frente a la psicología occidental, basándose en Más allá de la psicología indígena y en la vivencia de la cultura otomí. Se expone que la subjetividad indígena posee una pluralidad anímica; la salud radica en la unidad integral y comunitaria, mientras que la enfermedad surge del exceso y la separación. Se critica el rol del psicólogo por objetivar al sujeto sin entablar un diálogo auténtico. Para difundir y transmitir adecuadamente esta cosmovisión, se concluye que es vital abandonar la mirada eurocéntrica. Esto exige un profundo compromiso para frenar la desindigenización, garantizando la accesibilidad a otras formas de conocimiento y reconociendo la solidez de la experiencia mesoamericana.
Referencias

Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución 4.0.
