Resumen
El presente artículo explora la toxicomanía desde el psicoanálisis, contrastando con el enfoque psiquiátrico tradicional. En lugar de categorizar al individuo, el psicoanálisis se enfoca en el sujeto activo que construye una relación particular con el objeto llamado "droga". A partir de los estudios de Freud, se expone que el consumo opera como una sustancia embriagadora ante tres fuentes de sufrimiento ineludibles: el cuerpo propio, el mundo exterior y los vínculos humanos. Así, la adicción manifiesta una detención del deseo y un goce autoerótico que busca anestesiar el dolor. En conclusión, el abordaje clínico psicoanalítico no persigue una "cura" médica, sino que busca brindar solidez al abrir un espacio donde el sujeto asuma su responsabilidad subjetiva y descubra el sentido de su consumo.
Referencias

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